lunes, 21 de mayo de 2018

LA PROFESORA DE MATES



Mis ojos apenas reconocen el olor triangular que la vivía,
apenas recuerdo la suma de su cuerpo
con la multiplicación de mis deseos…
Evoco aquellos días
y el cálculo visual de un mozo que desnudaba sus porqués
con la ecuación de un sueño improbable,
el de restar su edad a la mía,
el de recrear la suma perfecta de un encuentro de dos
trazando un ocho, la fórmula infinita,
un camino de vaivenes que se sostenía con miradas y deseos.
La solución al flechazo me la ofreció la vida:
cambié de clase, nos dividió el tiempo.

Ahora lo sé: soy de letras...





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