miércoles, 2 de noviembre de 2016

ÁRBOLES



El mineral oscuro, 
felicísima el agua, 
tensan los recios músculos 
del tronco y de las ramas.
Suavísimos los aires 
–almas a luz más limpia– 
en verde esbelto se abren 
a flor, nido y delicia. 
Más altos, más subidos 
a más subida gloria, 
desnudos en los silbos, 
la extrema estrella rozan. 


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