viernes, 15 de abril de 2016

Ganarás la luz



El poeta le cuenta su vida primero a los hombres;

después, cuando los hombres se duermen, a los pájaros;

más tarde, cuando los pájaros se van, se la cuenta a los árboles…


Luego pasa el Viento y hay un murmullo de frondas.

Y esto me ha dicho el Viento:

que el pavo real levante la cola y extienda su abanico,

el poeta debe mover sólo las plumas de sus alas.


Todo lo cual se puede traducir también de esta manera:

lo que cuento a los hombres está lleno de orgullo;

lo que cuento a los pájaros de música;

lo que cuento a los árboles, de llanto.

Y todo es una canción compuesta para el Viento,

de la cual, después, este desmemoriado y único espectador

apenas podrá recordar unas palabras.

Pero estas palabras que recuerde son las que no olvidan nunca las piedras.

Lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad.

Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas.






León Felipe

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