martes, 29 de marzo de 2016

BOLERO



Para que lo pisaras 
dejé mi corazón 
temblando en el asfalto 
oscuro de tu calle.

Para que tú aplastaras 
su inútil sobresalto 
al encontrarte, 
dejé mi corazón 
como perro aguardándote. 
Mas pasaste de largo.

 Desde aquel día pagas tu desdén 
escuchando ladrar en tu ventana 
al perro cuyas fauces 
rindió mi corazón su atrevimiento.

José Gutiérrez
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