jueves, 28 de enero de 2016

Contigo aprendí que el ápice del sueño no es despertar sino vivirlo


Afuera todo es gris y negro
y yo me sumerjo
en una pantalla de luz
donde me llega la resonancia de tu voz.


Me llegas como ráfagas de esperanza:
me pesan las pestañas y
quiero recorrer la noche
buscándote.


Eres una imagen,
la esencia de un deseo,
y los sentidos revolucionados
vuelan sobre tus pechos.


La ilusión brota desde el corazón:
no te conozco
pero ya te echo de meno.


Salgamos a la luz de este sueño
ya despiertos
y que el silencio muera entre sonrisas.






Todos los derechos reservados

(Solo está permitido visualizar y compartir)


Me podéis encontrar en:


Pincha aquí si quieres comprar Mi Libro




Publicar un comentario