sábado, 17 de octubre de 2015

NADA EN PROPIEDAD, de Wislawa Szymborska:


Nada en propiedad, todo prestado.
Hundida en deudas hasta las orejas.
Tendré que liquidar la deuda
entregándome a mí misma.
Así está ya convenido:
devolver el corazón,
devolver el hígado
y cada uno de los dedos.
Es tarde para cambiar las cláusulas del contrato.
Me van a arrancar el pago
junto con toda la piel.
Voy por el mundo
entre una multitud de otros deudores.
Sobre unos pesa
el embargo de las alas.
Otros, quieran o no,
tendrán que declarar sus hojas.
Cada tejido nuestro
está en el Debe;
ni una pestaña, ni una ramita
podrá ser conservada para siempre.
Hasta el último detalle está inventariado
y todo parece indicar
que al final nos quedaremos sin nada.
No logro recordar
dónde, cuándo y para qué
permití que me abrieran
esta cuenta.
La protesta contra eso
es lo que llamamos alma.
Y eso es justo lo único
que no está en el inventario.


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