lunes, 9 de marzo de 2015

En tu mirada caben todos los silencios


Desde contemplarme hasta besarte
te adueñas de los tiempos del amor
señora de día, el sexo hecho arte
monja de noche, mi cuerpo hecho ardor.

El deseo escondido de un movimiento de caderas,
atraviesa el aire, circula desde tu alma hasta mi cama,
se afianza en mí, explota visible en pasión certera,
llega a la esencia con la locura infinita de quien ama.

Seguimos a la letra los movimientos prescritos:
tu cuerpo excava en el mío, ahondando el placer,
mi presagio se cumple, eres buena, ¡te lo admito!

...aunque este juego de cama no es mi amanecer,
lo que busco en esta vida solo es un placer infinito:
el de una mirada silenciosa que llene todo mi ser.






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