miércoles, 18 de diciembre de 2013

La malvarrosa

La malvarrosa



Pesadas gotas de lluvia


anhelan mezclarse con el agua,


a sus iguales borrosas


ante la inmensidad del mar.






Valencia   g o t e a,


empapada del perfume de azahares,


húmeda de aires y de primavera.






Llegan estas imágenes a mis retinas


mientras cierro mis parpados ojerosos.






Ecos del ocaso


en la playa de la Malvarrosa


se engendran en mis pupilas.






Ecos de brisas dulces y armoniosas,


de paisajes divinos,


de un gentío ávido de la dulzura


de un mar cálido y quieto;


de aires perdidos


en el manantial de mis recuerdos.






Entonces me abrías la boca


con la tuya y apagabas mi sed.






Ahora borracho de luz


y de tu miel,


apabullado por el reflejo de tus enredos,


bostezo y vuelvo a la cama


fantaseando mejores sueños.