martes, 10 de diciembre de 2013

Hotel suplicio




Hotel suplicio

Llegas...
La habitación a la que te destinan
no es muy agradable.
Las voces en el pasillo se multiplican...

Me observan muecas distorsionadas
de jóvenes, niños y adultos,
y parentelas hipotecadas
al sufrimiento.

Te espían viejos arrollados por los años:
surcos de enfermedades aradas con el tiempo...

El día aséptico se consume sin luz ni sombras:
en el espectro del dolor
la agonía no tiene edad ni momento,
se convierte en sanguijuela del alma,
en eclipse de alegría...

¡Enfermedad!
Urgencias entregadas a esperas infinitas,
emergencias enlatadas a una cama de hospital.

Aquí la vida es una democracia que termina... 
                                                                                 en tiranía
y yo quisiera salvarte de un destino
que siempre acaba ganando...